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Mostrando entradas de julio, 2016

Campo de batalla

Cuando le vio, tan sólo fue capaz de agachar la cabeza y ruborizarse, sin apartar la vista de aquel hombre al que llevaba tantos meses esperando su regreso de la guerra. Lo encontraba cambiado: Más robusto, más moreno, los ojos más profundos y el cabello más crecido. Él dio un paso al frente, haciendo crujir el suelo de madera con su bota. Colocó una mano de la cintura de la muchacha y se inclinó para besarla. Sus labios se rozaron plena y suavemente, tratando de sentirse mutuamente cerca, aumentando la presión. Ella encontró un sabor agridulce, mezclado con el olor de la testosterona y el sudor, y un escalofrío la sacudió. Sin embargo, él se topó con la fragancia a azucenas y lavanda que desprendía su vestido y sonrió. Añoraba un aroma agradable, que no golpeara su nariz como lo había hecho meses antes el hedor del campo de batalla: el pelo y ropa quemada, pólvora por doquier... Ambos notaron la mirada inquisidora de Tía Lola, quién le había abierto la puerta escasos minutos antes y a...