Te mereces algo mejor - Miraba a la distancia tratando de evitar sus ojos. - ¿Pero qué dices? - Sonaba realmente indignada y por eso agachó la cabeza. - Mírame. - Ordenó. - Te escucho. - No, no. Quiero que me mires a la cara. Suspiró, estiró la espalda y obedeció. Notaba como sus lágrimas querían salir, su garganta se atragantaba con el silencio y su frente se había acostumbrado a esa expresión temerosa y expectante. Apretó los labios. - No quiero a nadie que no seas tú, ¿no lo entiendes? - Temblaba. Su cuerpo inquieto quería sentir el tacto que le rehuía. ¿Por qué le rehuía? No quería hacerlo pero era demasiado estúpido para echar atrás sus acciones. - No. Podrías estar con alguien mejor. - ¿Sí? ¿Por ejemplo? - Enarcó las cejas y se cruzó de brazos. - Y yo qué sé, no soy adivino. Alguien habrá... - No era consciente en el momento de que, aún no queriendo echarla de su lado, era lo único que estaba logrando. Qué fácil hubie...
Relatos propios.