Fran levantó la mirada de su móvil cuando oyó el chasquido de la puerta de metal. El mismo hombre que vio, se despedía de Ángel con unos amistosos golpes en la espalda. Fran se desperezó mientras su amigo alcanzaba el coche. Se sentó en el asiento del copiloto con un enjuto “Hola” que no tuvo respuesta. Ángel estaba concentrado en colocarse el cinturón por lo que no vio que Fran le miraba hasta que levantó la mirada de la clavija. -¿Y bien? -Preguntó con una sonrisa. -Ha sido extraño. -Respondió frotándose los ojos. La claridad del lugar le había aturdido la vista y los sucesos le pesaban. -¿Sólo eso? No puede ser. -Señaló el reloj digital del coche, que marcaba las siete y veintitrés. -¿Dónde has estado tanto tiempo? -Pues allí dentro. Fran arrugó la nariz. -¿Y de qué va? -Ángel no respondió. -¿Te han cogido? ¿O has tenido que disputar con otros interesados? -Acompañó su broma con un gesto al vacío aparcamiento. Ángel sonrió cansadamente. -El trabajo es mío pero es que… Se c...
Relatos propios.