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Mostrando entradas de abril, 2014

¿Con qué tinta escribes?

Con la mente cincelando el cielo y arrastrando su alma a ras del suelo, se encontraba el escritor. Deleitándose de su mejor amigo, un libro de hojas ocres, rememoraba su pasado, acompañando a los protagonistas del libro. "Historias de amor, ¿eh?" Pensó, suspirando como los ancianos hacen al ver pasar la vida ante sus ojos. Abandonó el mundo de fantasía tintada en una esquina de su mesilla, para estirarse completamente en su lecho. Acepta, y no sin cierta melancolía, que podrá comprender a todos los personajes de cualquier libro, podrá amaravillarse de casi cualquier texto, de adorar las palabras, y que, sin embargo, jamás entenderá a las personas. Ese es el inconveniente y uno de los por qués de su vida. Apartado pero de mente cultivada, mira la vida a lo lejos apenas sin ser consciente de que pertenece en este mundo y no uno de barcos de papel, se sumergen en la mente, bañándose en palabras. Ha sentido como el presente ignorarle mientras él recobraba vida en forma de perso...

El amor, ese rayo de luna.

El amor... No existen palabras suficientes para que el escritor lo pueda definir, y tampoco existe tiempo suficiente para que el amante las recite. ¿Qué es lo que nos sacia? ¿Los besos? ¿Las caricias? ¿El deseo impuro de dominar su cuerpo? Para el poeta el deseo es un pecado, una fruta del árbol prohibido. La adoración de su imagen en la bendición de nuestros días. Tan intangible y lejana como la Luna, tan indiferente a las miradas, no se postra ante nadie. Dime, querida, ¿es eso cierto? ¿Es cierto que no puedo ver todo de ti? ¿Es cierto que lo más oscuro de ti es tan frío que hiela miradas? Dime que lo que veo no es en vano. Dime que no te ríes de mis suspiros, de las palabras susurradas al viento. Dime que en el fondo de tu alma no reina el esperpento. Dime y te creeré ciegamente. Dime que el fuego no quema, y lo acunaré. Dime puedo volar y saltaré al vacío. Dime que eres eterna y te amaré de por vida. Dime y no me dejes este silencio. Pero sé sincera y dime que existes, que no ere...

In loving memory of you (6)

Al salir del bar o lo que fuese eso, me dispuse a volver al piso, ordenarlo y ponerme al día con el temario de anatomía patológica y bioquímica yendo a la biblioteca. Miré el reloj a través de un escaparate: Las 12 de la mañana. A esta hora mis padres debían estar paseando a mi ya viejo perro pastor Rex por la ribera del riachuelo que cruzaba el bosque. Nuestro pequeño lugar... Sí, el nombre de original tenía poco. Deberías recordarlo, lo conociste siendo ya jovenzuelo. Ah, bruto de él, que logró arrancarte una sonrisa con el simple hecho de ladrarte, ¡que envidia! Ahora, con el paso del tiempo... Te perdiste tantas cosas... Desde los lugares y momentos más increíbles, hasta los más devastadores. ¿Recuerdas las interminables broncas a Rex por sus escapadas a la calle? Pues pocas semanas después de que te fueras, fue arroyado por un Citroën conducido por un principiante. Y desde entonces, tenía una de las patas dañadas, y cojeando perseguía las ardillas que huidizas saltaban de árbol ...