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Mostrando entradas de 2015

Ámame cuando me vaya

Deséame con capricho, cuando sepas que no podrás volver a aprisionarme entre tus brazos.  Llámame cuando sepas que estoy lo bastante lejos para no oírte.   Búscame en las noches de insomnio en el diario de tu vida.    Píntame como un ideal que huyó al filo de tus dedos.     Imagíname despierto como un delirio.      Guárdame en el cenicero de tu hogar, cenizas de mis recuerdos.       Suspírame a la Luna, buscando en el aire una respuesta.        Suéñame con sudor y amargura, musitando en el letargo mi nombre.  Ámame como se aman a las pesadillas, con miedo y fascinación.  Ámame con odio, de querer arrancarme de tu pecho pero no poder evitar pensar en mí antes de cerrar los ojos.  Ámame como nunca nadie me ha amado.

Él (2)

Louis ocultó la carta al llegar Claire asustada. -Ha...Ha desaparecido... Su cuerpo... No está... - Musitó ella, mientras caía derrotada y comenzaba a llorar. Desde el pasillo se oía a Marie con uno de sus berrinches, rodeada de enfermeras viejas y solteronas, que jamás habían cuidado de un niño pequeño en sus vidas y ahora no sabían como lidiar con ello.                                                                           *** -Bienvenido al Abismo, David. -Dijo suavemente Gray, sonriendo a la azulada esfera que se posaba sobre su mano izquierda. Su voz se había tornado normal, sin sonar tan hueca en el interior de la cabeza de David. - ¿Qué ha sido del resto del mundo? ¿Qué ...

Anatomía del ballet (4)

Nos gritan, nos amenazan y por poco no llegan a las manos. Me visto mientras oigo blasfemias en el salón. Alicie comienza a llorar, hipando, en un tembleque asustado. Es como un animal herido y despavorido, no me deja acercarme. Me empuja con la almohada entre los brazos mientras me mira con un reproche en sus ojos llorosos.  "Todo esto ha sido culpa tuya" La beso en la frente, en contra de su voluntad  aunque no me lo reniega, cojo mi mochila y salgo, paseando delante de sus insoportables padres. Ellos siguen levantando la voz, mandándome al infierno y a su hija conmigo "por semejantes actos". Sí, debí haber intuido que Alicie salió de un melocotón. El mal humor se me transparenta por los poros y una vez más, me hundo entre una capa de burbujas y agua caliente al llegar a casa.  Será por la alta temperatura pero es la solución para dejarme inconsciente. ¿Y qué culpa tendré yo? Si no lo aceptan es su problema, pero entiendo el miedo de Alicie y no queda más remed...

Anatomía del ballet (5)

Esta noche estoy sola en el ático enfrentándome a un invierno cercano. La bufanda me oculta hasta la nariz y noto el hálito caliente inundando mi cuello. Un vaho dulce y temeroso huye hacia el cielo de esta oscuridad. Observo las luces que bailan en la ciudad y el resplandor que emanan las lejanas farolas sobre las casas. En un silencioso recital, pienso sin descanso en los acontecimientos recientes intentando ponerle nombre y versos en mi mente. "Era la primera vez que quise y fui querida. Fui valiente, me lancé y lo logré. Amé dando de mí lo que nunca antes había conocido. Ciertamente, me percaté de aspectos de mi mente hasta entonces ignorados. Desperté sentidos y sentimientos. Creí en mi vanidad, en mi orgullo, en mis celos, mis lujurias, mis dulzuras, mi indiferencia y, finalmente, mi egoísmo. Y toda esa figura era, por sorpresa, yo.   Facetas de mí que no había percibido anteriormente. ¿Y cómo las di a conocer? Por experiencias, nuevas e inimaginables fuera de lo comú...

La rosa de la batalla.

La rosa se marchita en el jarrón del escritorio, mohína de su pronta muerte y testigo reverente del amor consumado. Frente a ella, un mar de sábanas vacías heridas por rayos cautelosos. Ha ardido un fuego por el roce de unas pieles sedientas que no se volverán a ver igual, días de ayer que ni regresarán, que pasan de rojo a gris para no tornar hasta que el tiempo pase y el mito traiga otra solitaria alma que conquistar.  Tras las noches de triunfo, llegan los fantasmas de los recuerdos. Ideales perdidos en el orgullo y el deseo, abandonados en algún rincón de la barra del bar más próxima, ahogando traiciones entre emociones. En un cuerpo ebrio, descansa la consciencia y se despiertan los vicios para enfrentarse a la batalla, en una desbocada furia a sí mismo, calzando la valentía, escudando el ego y blandiendo la razón, que terminará mellada en la guerra mental.  Y cuando llegue el alba, y el ser ande maltrecho, cansado y se tope con el reflejo en idénticas estocadas en un e...

2053.

La conocí como una historia corriente de un oficinista cualquiera, particular a nuestra manera, con un tropiezo con la taza de café en el pasillo. El primer encuentro fue poco fructuoso en lo que hacer nuevas amistades respecta. Me dedicó una mirada asesina juntamente con su ex impoluta blusa blanca y su falda azul marina, ambas prendas manchadas. Una torpe disculpa no fue suficiente para evitar los días siguientes la silenciosa batalla de reproches en los ojos por su parte. Poco más tarde, Emily me permitió invitarla a un café para borrar el rencor. Esa fue la primera vez que quedamos y estuvo toda la hora hablando, de sí misma, de la cafetería, y cuando no charlaba, tarareaba nerviosamente. Jamás antes conocí a una persona con tanto miedo al silencio. Era un espejo opuesto a mí; yo tan callado y ella con la lengua tan suelta. Me atrajo enseguida, ya que me resultaba curiosa, porque dijo de todo y a la vez no decía nada, y el querer oírla constantemente terminó por conseguir que me en...

Anatomía del ballet (3)

La intensidad y la cantidad de besos aumenta en proporción al juego de nuestras manos. Aún nos domina la timidez. Únicamente me atrevo a repasarle la espalda con las yemas de los dedos de arriba a abajo, dubitativos en el límite del cinturón. Sin embargo, ella se lanza sobre los botones de mi camisa, aunque le tiemble el pulso. La ayudo a desbotonarme y alzo yo su ropa. Se incorpora y estira los brazos y rápidamente se la retiro. Desciendo por su tenue busto y, siguiendo ella como una onda mis movimientos, me permite quitarle los pantalones. Estoy a los pies de la cama, apartándole las pantorrillas, y comienzo el camino de regreso a sus labios, acariciando esos pies torturados por el ejercicio del ballet y los media punta, palpando la resequedad y el castigo que se ve contrarrestada  por la suavidad de sus piernas. Recorro cada resquicio, sin dejarme ningún misterio, besándole el interior de los muslos. Alicie está nerviosa, tiene las articulaciones tensas y tirita a intervalos. -...

Anatomía del ballet (2)

-Tienes unas manos increíbles -suspira Alicie.- ¿Cuándo aprendiste y por qué no te lo he pedido antes?. -Aprieta la sábana entre sus dedos y su cuerpo tiembla bajo la presión de mi masaje. -Tengo una respuesta fácil ante lo segundo, pero no quiero que suene a reproche-Le respondo, socarrona.- Y no aprendí en ningún lugar, simplemente sé.  Deja de darme la espalda y me dedica una mirada de súplica. -Valentine, te dije que dejásemos eso atrás. Ha pasado un mes y medio y estoy realmente feliz de verme cogiéndote la mano y conociéndote en todos tus momentos, así que por favor...  Algo me muerde el pecho y me arrepiento muchísimo. -Perdóname, yo no quería... Lo siento, cielo.-La beso suavemente.- Te has topado con la tonta más tonta del reino. Por cierto, ¿Tú vas al fisioterapeuta? Tienes algunas contracturas que he notado, y bueno, se ve que te duele... -Sí, suelos ir algunos lunes y miércoles en algunas ocasiones. ¿Tú no? -Yo no me complico mucho. Hago ejercicios de estira...