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Anatomía del ballet (5)

Esta noche estoy sola en el ático enfrentándome a un invierno cercano. La bufanda me oculta hasta la nariz y noto el hálito caliente inundando mi cuello. Un vaho dulce y temeroso huye hacia el cielo de esta oscuridad. Observo las luces que bailan en la ciudad y el resplandor que emanan las lejanas farolas sobre las casas. En un silencioso recital, pienso sin descanso en los acontecimientos recientes intentando ponerle nombre y versos en mi mente.

"Era la primera vez que quise y fui querida. Fui valiente, me lancé y lo logré. Amé dando de mí lo que nunca antes había conocido. Ciertamente, me percaté de aspectos de mi mente hasta entonces ignorados. Desperté sentidos y sentimientos. Creí en mi vanidad, en mi orgullo, en mis celos, mis lujurias, mis dulzuras, mi indiferencia y, finalmente, mi egoísmo. Y toda esa figura era, por sorpresa, yo. 
 Facetas de mí que no había percibido anteriormente. ¿Y cómo las di a conocer? Por experiencias, nuevas e inimaginables fuera de lo común y lo considerado normal. Me enamoré de una mujer, ella se enamoró de mí y me enseñó por instantes, por palabras y hechos. Abrimos ventanas en las puertas cerradas del mundo para huir a nuestro paraíso. Cada cerrojo echado era el obstáculo evitado con el dibujo de una nueva salida en otra dirección. Escapamos volando como los secretos a lejanos lugares en un mismo sitio, viajamos con mirarnos en el fondo de los ojos. Y nos atraparon unas miradas que, despavoridas, juzgaban nuestras acciones en nuestro propio universo. Se quebró el espejo del amor que habíamos figurado y se perdieron las voces entre ideales que creamos y que nos hicieron ser, por un momento fugaz, un poco más nosotras. 
 Dimos vida a la mecánica de unos corazones inexpertos. Saboreamos el cariño más torpe y el dolor más breve. Aunque reducir el tiempo del suplicio que significó en verdad tu ausencia resulta avaro, pues le imploré mil veces al cielo tu perfil frente a mí. Por segundos. fuiste la alegoría de todo lo que era y había sido. Pero todo era una ilusión. Cierto era que me instruiste, no obstante yo ya era algo antes de entenderme más.  
  
 En mis más despiadados recuerdos, te doy gracias por enseñarme los primeros pasos a compás para seguir el baile que marca la vida."

Fin

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