La rosa se marchita en el jarrón del escritorio, mohína de su pronta muerte y testigo reverente del amor consumado. Frente a ella, un mar de sábanas vacías heridas por rayos cautelosos. Ha ardido un fuego por el roce de unas pieles sedientas que no se volverán a ver igual, días de ayer que ni regresarán, que pasan de rojo a gris para no tornar hasta que el tiempo pase y el mito traiga otra solitaria alma que conquistar.
Tras las noches de triunfo, llegan los fantasmas de los recuerdos. Ideales perdidos en el orgullo y el deseo, abandonados en algún rincón de la barra del bar más próxima, ahogando traiciones entre emociones. En un cuerpo ebrio, descansa la consciencia y se despiertan los vicios para enfrentarse a la batalla, en una desbocada furia a sí mismo, calzando la valentía, escudando el ego y blandiendo la razón, que terminará mellada en la guerra mental.
Y cuando llegue el alba, y el ser ande maltrecho, cansado y se tope con el reflejo en idénticas estocadas en un espacio de nostalgia, entonces la fatalidad, que agazapada siempre espera, se cernirá sobre él y herirá sin piedad, en una soledad compartida con el pasado que sólo nosotros sabemos recomponer con sentido. Y brotarán las lágrimas que regarán flor que descansa en el cuarto.
Tras las noches de triunfo, llegan los fantasmas de los recuerdos. Ideales perdidos en el orgullo y el deseo, abandonados en algún rincón de la barra del bar más próxima, ahogando traiciones entre emociones. En un cuerpo ebrio, descansa la consciencia y se despiertan los vicios para enfrentarse a la batalla, en una desbocada furia a sí mismo, calzando la valentía, escudando el ego y blandiendo la razón, que terminará mellada en la guerra mental.
Y cuando llegue el alba, y el ser ande maltrecho, cansado y se tope con el reflejo en idénticas estocadas en un espacio de nostalgia, entonces la fatalidad, que agazapada siempre espera, se cernirá sobre él y herirá sin piedad, en una soledad compartida con el pasado que sólo nosotros sabemos recomponer con sentido. Y brotarán las lágrimas que regarán flor que descansa en el cuarto.
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