Lo que ella no ve es mi respiración detenida por un instante, mis pupilas dilatadas, el vuelco en el pecho. Y tan sólo me ha sonreído. Imagínese qué perdida anda la cordura en mi mente y que desenfrenada vida llevo, que muero y camino volando tan alto que el Sol me hace arder las alas y caigo otra vez a la tierra. Ya no es justo ni pensar en ella y saber que no me corresponde. El poder de mi destrucción en unas manos inocentes. O no lo son... Soy así, el amante que espera que despierte el cariño en tu frío pecho, y que mientras sueña, piensa y escribe ilusiones tan débiles como el papel. Engañado el corazón, no atiende a razón la mente. Traicionados mis pensamientos, mi vida no coge otro rumbo que el caer una y otra vez en tu red. ¿Cuándo se crea y cuándo se rompe esa burbuja de felicidad espontánea? ¿Es este el infierno del que hablan los libros? ¿Es esta mi invisibilidad las llamas que queman mi piel? ¿Son tus indiferentes palabras los demonios que torturan? Ah...No le ...
Relatos propios.