Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de junio, 2017

Mi maravilloso desastre

Recuerdo que era un día de verano, caluroso como cualquier otro. La observaba, en sus gestos plagados de perfecta armonía con la torpeza, disputarse entre sonrisas y frustración. Vi en un delirio, seguramente regado por los rayos del sol, que aquello que se derretía inevitablemente entre sus dedos era mi corazón y me alegré de que ella fuera la titiritera que movía los hilos de mi mundo. Se derramaron gotas sobre sus prendas, me miró divertida y nuestros ojos se cruzaron, iluminándome con la eterna primavera que custodiaba. Acerqué, con gesto paternal, una servilleta a su mejilla y rememoré sus pecas, sembradas por ambos carrillos, como pequeños campos de trigo resplandecientes bajo la luz estival. Ella se quedó inmóvil y no pude evitar pensar en sus labios carnosos, en su tibieza, en la dulzura que guardan aun el mar los haya humedecido. Vino a mi sentido el olor salino impregnado en su piel pálida; respiré con calmada ansia el aroma de la flor de sal, deseando que el tiempo se hubie...

Déjame ser libre

No levantó la vista de la ropa cuando le preguntó "¿Qué haces ahí parado?". No se lo esperaba. Tampoco tenía mucha idea de por qué se había quedando mirando cómo doblaba las camisas y las colocaba en aquella maleta tan grande y desgastada, ni con qué intención había ido ahí si quiera.  - ¿Puedo pasar? - Preguntó, introduciendo una bota dentro del cuarto.  - Depende. - Su respuesta le detuvo y juntó los pies. Levantó la mirada y le miró con el ceño levemente fruncido, mostrando que no sentía mucho entusiasmo por su visita. - ¿Te irás sin decir una palabra? - Reprochó.  Él agachó la cabeza y se acercó a ella, quien prosiguió con su tarea ordenando las prendas.  - He venido a verte, a disculparme... - Hizo una pausa. - Por marcharme y no decirte nada... Es que te quiero tanto-  - ¡Ahora vienes con esas! ¡Que me quieres! - Arrugó la camiseta que tenía en las manos y la tiró a la cama con furia mientras se levantaba para encararse con él. - ¡Después de irte...