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Mostrando entradas de noviembre, 2014

Baile entre las sombras.

Los deseos recorren incansables mi mente, brotando de la parte más sombría de ella, tomando formas en distintos géneros, olores, sabores, colores y sensaciones. La primera de estas aspiraciones se me antoja muy cercana y a la vez lejana, por la imposibilidad. No tengo buenas intenciones, me digo cada vez que la imagino, para que no caiga en la tentación de clavarme un puñal por nadie. Pero he de admitir que sus ojos verdes me ahogan, como cuentan en las fábulas, y su cabello enreda mis dedos como un laberinto. A pesar de la perfecta idealización, quisiera envolverla en un manto de violenta excitación, marchitarla entre mis brazos, descubrirle un mundo y el pecado de una piel de igual sexo. Aún lo calle, aún lo busque, haré que no vea nada más allá del placer, haciendo la sábana nuestra confesora y confundiéndola, desatando tanta pasión que no sea capaz de reconocerse. Quiero destrozar su deseo, hacerlo mío, morder, marcar; recorrerle el cuerpo, sentir sus uñas en la espalda, poder re...

Tiempos de pasión.

En noches como ésta, cuando noto los estragos del tiempo que siempre arrolla, como la felicidad y el dolor son una balanza y que siempre tienes que pagar un precio por sonreír y disfrutar de unos instantes. Sigo regocijándome, con una punzada en el pecho y la lágrima que pronta a brotar, de ella y su recuerdo.  ¿Por qué me asaltan tan horribles pensamientos en tan inoportunos momentos? Me acuerdo de tus centelleantes ojos cristalinos, como si un sollozo brotase tras el beso. ¿Duele, amor? Saber que mi cariño no era correspondido y yo ignorante. Y lo callabas.  Eran tus dedos aferrándose a mi cuerpo y a tu propia mentira. Oh, que glorioso momento en el que te tuve entre mis brazos engañado y susurrándote. ¡Qué felicidad más tonta, que dolor más cruel! Necias las noches en las que me tumbaba en el colchón imaginándote como horas antes te había tenido. Añoraba el calor de tu cuerpo bajo el mío. El placer estaba marcado por tus uñas en mi espalda. Que plácidos descansos con tu ca...