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Mostrando entradas de julio, 2013

Víctimas

Noté un pastoso sabor en la boca. Similar a haber lamido un cuerpo de descomposición, pasando mi lengua entre cada relieve de las costillas, deshaciendo la piel al pasar. A ratos, un cierto sabor a óxido tan conocido se deslizaba entre mi papilas gustativas. Y lo hacía con sarna, aquel macabro acto. Ante mi vista, ese cuerpo desapareció para convertirse en una dulce mujer. De pelo canoso, mirada serena y clara, a la par que cariñosa. La típica  anciana benévola e inocente del barrio. Sonreía y al hacerlo, se le formaban arrugas en torno a los ojos. De una u otra forma, tenía ganas de acurrucarme en sus rodillas y dejar que sus manos moteadas por la edad me acariciasen mi cabello suavemente mientras notaba la tarde caer y el dulce olor a tierra y flores. Por esta idea, me aproximé. Pero el rostro de la anciana se derritió. Su piel formaba gotas como la cera de una vela quemada. Sus globos oculares explotaron. Su pelo desapareció. El cuerpo se encogía tras la ropa. Se formó una mueca...

Él.

El cuarto de color un blanco hiriente a la vista exhalaba un duro y reconocible olor a desinfectante. Toda la familia estaba espectante, mientras David intentaba probarle al médico que él no podía ser senil a tan temprana edad, ni que había tomado estupefacientes y/o substáncias extrañas, ni se había golpeado. Él lo había visto, estaba seguro de ello. -Señor Strake, ¿en qué situación se encontraba usted cuando "supuestamente" lo vió?- Preguntó el doctor Louis, alargando las dos últimas palabras. -¿De verdad hace falta que lo diga frente mi familia? ¿Trata usted de humillar o qué? - Replicó David, alzando la voz, a la par que señalaba a su prole. La pequeña Marie se estremeció y se aferró al cuerpo de su madre. David se arrepintió de ese gesto tras ver la reacción de su hija. ¿En serio creían que él estaba demente? -¿Acaso tiene algo que ocultar?- Dijo Louis, alternando miradas con David y Claire, la mujer de éste. -Pues la verdad es que no. Pero, ¿Esto no forma parte ...

Una velada inolvidable.

Nació en la noche, una espesa y remota idea, brotando de la oscuridad de tu mirada . Mis pensamientos cayeron al final de esa copa de champán que tus labios de carmín besaban. Tus ojos me desvelaron tu intención y no supe resistirme; al fin y al cabo, si te encontrabas allí fue porque rescaté valor para hacerte pasar.  Cuando la última gota de licor acarició tu garganta, lanzaste la copa a un rincón del cuarto, que no quedó de película, si no que fue a estrellarse contra un mueble y el pie de la copa se pulverizó al instante.  Tu fulgurante mirada volvió a posarse en mí y en un gesto te abalanzaste. Y a pesar del gesto tan brusco, tus labios se posaron sobre los míos con la ligereza de una pluma tocando tierra. De un instante a otro, nuestras lenguas bailaban desenfrenadamente, mientras nuestras prendas de ropa iban deslizándose hasta caer al suelo. Mis manos buscaban tu espalda para desabrocharte el vestido.  Nuestros cuerpos cayeron rodando sobre la cama. Me percaté...

Lo que nos acerca.

                                                                           PLAY     He suspirado de amor con la esperanza de que el viento arroje mis sentimientos miles de kilómetros más allá. Que lleguen a tus oídos y que sepas que soy y vivo por y para ti. Tumbarme en la cama y saber que tú también, en algún instante, has pensando en mí. Sentir que cada palabra que escribes tiene otro significado y cada letra es más dulce cuando me hablas. No verte pero saber que sonríes. Que me hables y se filtre tu voz através de cientos de kilómetros y sentir tus susurros directamente en mi oído. Saber que si ahora mismo estuvieses aquí, conmigo, ya me h...