-Cinco pliés, a intervalos de relevé, pas de chat y port de bras. Por ese orden. chicas, vamos, vamos. Marian, estira la espalda. Los brazos siguen el movimiento, Sophie. Que no es vuestra primera clase, espabilad. Vuelve a la Tierra, Valentine, te toca. -Chasquea los dedos, me mira y sigue dando palmas. Pero yo no puedo concentrarme. Estoy perdida en las curvas de su cuerpo. Su tez de marfil juega con los colores del rubor de sus mejillas, el brillo del sudor y las sombras del salón. Su serenidad es admirable, su esfuerzo inigualable, nada que equiparen las otras chicas. Recibo un empujón suave en la espalda que me obliga a dar un paso. Es mi turno de ejercitar, pero el cuerpo no me responde. No recuerdo que movimientos tengo que hacer. La chica que está frente a mí estaba haciendo pliés y la imito, pero el pulso me tiembla. -Ánimo- me dice una voz detrás. Alicie. Y me rompo en pedazos. Se me doblega el cuerpo al agacharme y caigo. La instructora me coge por los ...
Relatos propios.