Ir al contenido principal

Caída

Todas las opciones eran posibles: Me había tropezado, mi sofisticada máquina batiente era más imperfecta de lo que creía y había dejado de funcionar, los vientos se olvidaron las fuerzas al atravesar la estratosfera, una estrella me había empujado... Fuera lo que fuera, veía la Tierra acercarse a mí a gran velocidad.

 Como todos los viajes, tenía sus más y sus menos. Era toda una experiencia acariciar la Luna y mancharme las manos de tiza, abrir la boca y tragar nubes. Si estiraba bien los brazos, así, en la distancia, parecía que estaba dándole un abrazo al mundo entero. Mi ropa flotaba y ondeaba con furia exclamando que ahí iba yo, que se apartaran todos, que no tengo frenos y soy imparable. Recapacité. Si no puedo frenar... Abrí tanto los ojos como si fuera a ponerme la Tierra de lentilla. De pronto, el pecho comenzó a arderme, estallando en llamas en contacto con el oxígeno. Mi orgullosa sonrisa se transformó en un grito ahogado. ¡Por Astrea! Allí arriba nadie podía oírme, estaba más solo que nunca.

 ¿No desearíais a veces que las leyes naturales no se cumplieran? Murphy, Newton... "¡No me gusta la gravedad de este problema!" reía nerviosamente. Y yo, que soy el físico cuestionable, el químico explosivo, el matemático irracional, tan dado a pasearme por la tangente, con más disparates que números tiene pi, era incapaz de solucionar este problema. Otro más en la lista.

 ¿Qué significaba caer? ¿Caer era culminar el vértigo? Espera un segundo, ¿caía con o sin vértigo? Y cuando el viaje llegara a su fin, ¿cuál sería mi destino? ¿Estrellarme? ¿Quizás aprendería a volar antes de rozar el suelo?  Quizás sería el despertar del sueño, o pesadilla, quizás no volvía yo, si no mi espíritu para recobrar mi cuerpo, quizás aterrizaría sin un rasguño o quizás acabaría en cuidados intensivos bajo las sábanas de mi cuarto. Tanto quizás, tanta duda e incertidumbre me mataba antes de llegar.

 Qué pánico da sentir en ocasiones, ¿no? Qué miedo da no saber dónde empezará el siguiente paso, el siguiente día, ni cómo acabará la siguiente noche, si dormiré cayendo, subiendo o no la pasaré siquiera.

 Cerré los ojos. 

Comentarios