Encontráronse un joven y la doncella ocultos en la noche, y a susurros se confesaron. Todavía hablando a suspiros, mas el roce de sus labios parecía muy lejano, ella implorando dijo:
-Esto es imposible...
-No lo deseas.
-Claro que sí, pero en esta oscuridad, cuando únicamente podemos brillar en esta simple plenitud...
Él bajó la voz y susurrando le preguntó:
-¿Quieres que te confiese un secreto?
La chica se acercó; puso él su amplia mano sobre la suave mejilla de su amada, y creyendo ella que le iba a susurrar, se sorprendió al ver en sus labios un beso estallar.
Al cabo de unos instantes y con el calor aún fulgurante, él se dio la vuelta y a media voz dijo:
-Era nuestro secreto.
Y ella suplicó:
-¿Y no puede durar más y hacer a nuestros labios dejar de replicar?
-Esto es imposible...
-No lo deseas.
-Claro que sí, pero en esta oscuridad, cuando únicamente podemos brillar en esta simple plenitud...
Él bajó la voz y susurrando le preguntó:
-¿Quieres que te confiese un secreto?
La chica se acercó; puso él su amplia mano sobre la suave mejilla de su amada, y creyendo ella que le iba a susurrar, se sorprendió al ver en sus labios un beso estallar.
Al cabo de unos instantes y con el calor aún fulgurante, él se dio la vuelta y a media voz dijo:
-Era nuestro secreto.
Y ella suplicó:
-¿Y no puede durar más y hacer a nuestros labios dejar de replicar?
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