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In Loving Memory of You. Prólogo.

Muy buenas gente, soy una aficionada al arte de la escritura en sí. Publicaré aquí la historia (que está inacabada). Soy principiante y desearía conocer vuestras opiniones sobre la historia. Sin más dilaciones, les pondré aquí el principio de lo que sería el libro-historia.


                                        PRÓLOGO


Recuerdo...Y al recordar, apareces tú, en todo tu esplendor, con tu sonrisa. Oh, una y otra vez, tú y tu sonrisa,... ¿Cuántas veces sentí enloquecer, sentí romper en una ardua pelea lo que llevo dentro? En cada instante que mis ojos se paraban a ti, cada uno de tus gestos que nadie esperaba, ese brillo fugaz en el iris de tus ojos, esa cara de malicia que rozaba más allá de lo que podía llevarme a la locura.

Recuerdo, una y otra vez, cuantas veces puede cometer, quizás un gran error que nunca cometí. ¿Qué hubiese pasado? ¿Qué hubiese sido de mí? Pero moriría callando lo que todas las noches pensé, lo que hubiese querido hacer, pero no. Necio de mí si hubiese pasado tal y como yo esperaba. Al fin y al cabo, nunca lo que pasa en nuestra cabeza, en ese perfecto mundo, es lo mismo que acaba ocurriendo en la cruel realidad. No, creo que hice bien.

Pero sigo perdiéndome en tantas lagunas de recuerdos tuyos. Eras esa pieza en un puzzle sin resolver... Quizás una pieza que sobraba o que pertenecía a otro lugar. Nadie sería capaz de descifrar y responder a todas y cada unas de la preguntas que se cruzaban por tu mente, cada vez que perdías la mirada en el horizonte y creabas un vacio en torno a ti. Me sentía tan pequeño a tu lado... ¿Qué hacía yo en esos momentos? ¿Qué pintaba yo allí? Y una pregunta más compleja para formular... ¿Qué era yo para ti? Si al menos supiese responder a una pregunta así...

Y vuelvo a suspirar, por cada vez que pude tenerte entre mis brazos, que sentí tu respiración, cuando notaba tu calor. Recuerdo la perfección del instante nos sumiamos en silencio. Recuerdo cada vez que sentías arder en mil deseos de desaparecer y me lo decías con tu cara surcada por la lágrimas; cuando te abrazaba y sentía tu cuerpo junto al mío. Nunca te hubiese soltado. Abandonar la calidez de tu cuerpo era el destierro de mi piel.

Recuerdo cuando los rayos de Sol herían tus pupilas y se tornaban de un color dorado, reflejando de un modo dulce la luz , como si un ojo de tigre se tratara. Recuerdo cuando cerrabas los ojos; tus párpados eran el contorno de un cúpula repleta de sueños.

Recuerdo la última vez que me despedí y como no devolviste respuesta. Recordar esa sensación de desamparo al no volver a verte al día siguiente, ni al anterior. Te esfumaste como lo hace la niebla al dislumbrar el Sol, pero conmigo cayó la Luna. Te busqué cada día, en cada instante, repasando una y otra vez los rostros de la gente por la calle. Y nada. Nadie se asemejaba a ti ni daba aliento en mi búsqueda, en mi gran desventura.

No te volví a ver, ni creí que lo haría. Hasta este día.

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